domingo, 6 de junio de 2010

Alma gemela

Hay días que te echo de menos. Hoy por ejemplo. He comprado helado y vino barato para los dos pero me parece que me lo voy a tener que tomar todo yo. Además ahora que no tengo congelador no te lo puedo guardar. Qué tal estás? Espero que estés bien, de verdad y que todo en tu vida sea tal y como lo esperabas o mejor. Te quiero.

Cuando pienso en ti no veo una sola cara, veo mil. Bueno, la verdad es que sólo veo tres o cuatro. Hay poca gente en mi vida que quiera recordar ahora mismo. Necesito que vengas y te sientes conmigo. Este sofá es muy incómodo para los dos y hace mucho calor pero me encantaría que te quedaras y me escucharas. O me hablaras tú. O no dijeras nada. Necesito que me abraces y me digas que todo va a ir bien. Que todo va a ir mejor. Tengo un vacío en el pecho que no consigo llenar. Estoy tan lejos de todo que nada importa. Estoy tan lejos de todos que nada importa. Y para qué estoy haciendo esto? Dentro de poco habré acabado y todo será igual. No puedo seguir así. Necesito cambiar mi vida pero me da mucho miedo. Miedo a no encontrar nada o a que lo que encuentre sea mil veces peor. Puede ser mil vedes peor. Puede que llegue un momento que el que no haya un paso más que dar y sólo pueda retroceder. Me da miedo lo que tengo delante y no me atrevo a mirar hacia atrás.

Ya he acabado. Voy a abrir el vino.